Remembranzas

Autor : Pedro Espinel Torres

La otra noche al remover unas misivas
que amorosa en mi archivo guardo yo,
entre pétalos marchitos hube hallado
un retrato que es emblema de pasión.

Contemplarlo para mí fue el despertarse
del recuerdo de las horas que viví
cuando todo era obsesiones,
mil anhelos de ternura
y delirios de un eterno frenesí.

Hoy comprendo que esas horas se acabaron,
que es inútil revestir las apariencias.
El afecto que dos almas se juraron
toma rumbo en el olvido sin abrigo y sin amor.

No culpemos al destino, eso no es noble,
comprendamos que hay errores que son fieros,
meditemos al jurar nuestros afectos
antes de decir te quiero como nadie te querrá,
meditemos al jurar nuestros afectos
antes de decir te quiero como nadie te querrá.

 

Somnolienta juventud recapacita,
da dulzura a la esperanza de vivir,
el amor es lo más grande y más sublime,
es la fuerza que genera el existir.

Yo he amado con anhelos muy sinceros
figurándome otro tanto para mí,
el amor ha sido caro, el error ha sido fiero,
y hoy deduzco el porqué he de decir:

Hoy comprendo que esas horas se acabaron,
que es inútil revestir las apariencias.
El afecto que dos almas se juraron
toma rumbo en el olvido sin abrigo y sin amor.

No culpemos al destino, eso no es noble,
comprendamos que hay errores que son fieros,
meditemos al jurar nuestros afectos
antes de decir te quiero como nadie te querrá,
meditemos al jurar nuestros afectos
antes de decir te quiero como nadie te querrá.