Horas de amor

Autor : Felipe Pinglo Alva

El jardín conventual me recuerda el ayer
su bello surtidor me ha llenado de spleen.
La fuente que hay en él testigo es de mi afán
por convencer de mí querer, candorosa y mística beldad.

Como busca la luz toda beldad, aunque le agobie
ha de brillar límpidamente arrebolada en sus fulgores
para decirle al mundo que la amé con toda mi alma,
que fue puro nuestro idilio, la adoré con loca ensoñación.

Así fueron las horas que inspirándome en su imagen
he vivido obsesionado al calor de sus miradas,
hoy que ellas no me guían ni me brindan sus favores
el vivir es un martirio, hastiado me siento de esta lid de amor.