Aldeana

Autor : Felipe Pinglo Alva

En la apacible quietud de la aldea
donde la vida es un himno de paz
eres el hada grácil y ligera
que a su paso esparce la felicidad.

En la visión definida y serena
del que juzga el mundo cual fuente del mal
eres aldeana lo que mi alma espera,
eres la belleza llena de humildad.

Los seres tan puros siempre en su alma llevan
nobles sentimientos, ternura y bondad
que amables prodigan cual bálsamo eterno
a quien necesita remedio a su mal.

Yo soy un rebelde de esa gran mentira
que llamamos vida y la muerte da.
Aldeanita hermosa, graciosa y tan bella,
la dicha que ansío tu amor me dará.

La aurora que trae el eterno mañana
al enviar sus rayos alumbra tu ser.
Alzas el rostro a dar gracias al cielo
y entonces te muestras divina mujer.

Sus rayos de plata con tintes de perla
a tu faz circundan cual u medallón
y en aquel instante muestras la pureza
de un ángel terreno mimado de dios.

Los seres tan puros siempre en su alma llevan
nobles sentimientos, ternura y bondad
que amables prodigan cual bálsamo eterno
a quien necesita remedio a su mal.

Yo soy un rebelde de esa gran mentira
que llamamos vida y la muerte da.
Aldeanita hermosa, graciosa y tan bella,
la dicha que ansío tu amor me dará.